Decálogo de Pensamiento Positivo

No sé si os pasa a vosotros, pero a mí muchas veces me da la sensación de ir por la vida en modo automático, metido en una vorágine de trabajo y responsabilidades que no te dejan pararte a pensar y disfrutar más de lo que haces.

positive-letters-2355685_1920Si en ese momento de “inconsciencia” y  “desorden mental” nos llega un estímulo externo poco agradable (por ejemplo; una llamada de tu jefe/a para comentarte el estupendo “marrón” en el que te quiere meter), es posible que nos dejemos llevar por la negatividad y terminemos amargándonos el día, protestando, de mal humor e incluso transmitiendo ese “mal rollo” a las personas con las que nos relacionamos.

También tenemos la posibilidad de tomar el control de nuestra actitud, pensar en positivo e intentar ser feliz bajo cualquier circunstancia.

Seguramente podréis verme enfadado en alguna ocasión, como nos ocurre a todos, pero hace ya mucho tiempo que tomé la determinación de intentar orientar mi actitud en positivo, formándome, practicando y entrenando en todo aquello que me lo facilite.

El decálogo que os pongo a continuación no contiene nada que no sepamos todos, no hay nada nuevo, pero realmente ¿lo llevamos a la práctica de forma habitual?

1. Pararse a pensar.

No podemos pasar por la vida como un Cyborg, mecanizando nuestro comportamiento, encadenando tareas consecutivas y ejecutando los planes que otros han pensado para nosotros.

Tenemos que parar y dedicarnos tiempo para tomar el control no solo de nuestros actos, sino también de nuestros pensamientos.

De hecho es importante convertirlo en un hábito y buscar cada día un momento en el que, libres de distracciones, podamos dedicarnos simplemente a pensar en lo que hemos hecho, en lo que vamos a hacer y sobre todo en por qué lo hacemos y qué pretendemos conseguir.

2. Relativiza. Dale a cada cosa su importancia. Realmente son pocas las cosas importantes.

Le damos demasiada importancia a todo y esto nos genera confusión, haciendo que pongamos al mismo nivel lo realmente importante, como el tiempo que pasamos en esta vida o la relación que mantenemos con las personas a las que queremos y las cosas menos importantes como el status social o los bienes materiales. Esto nos lleva en muchas ocasiones a sobrevalorar la importancia de un estímulo externo y dejar que influya sobre nuestro estado de ánimo y sobre las interacciones que tenemos con las personas de nuestro entorno.

A quién no le ha pasado alguna vez eso de comenzar una discusión con tu pareja, con tu hijo o con un amigo simplemente por una conversación tonta en la cual teníais puntos de vista distintos, generando un momento desagradable y perdiendo la ocasión de disfrutar de esa persona que tanto queremos. Pues esto nos ocurre prácticamente a diario en muchas facetas de nuestra vida, dejando que algo sin importancia ocupe una posición relevante y desplace a otras más importantes.

Relativizar cada circunstancia y darle a cada cosa la importancia real que tiene para nosotros, nos permite vivir de forma más equilibrada y gestionar mejor nuestro tiempo.

3. Gestion del tiempo. Lo importante.

Solo sabiendo qué es lo importante para nosotros podemos dedicarle la atención y el tiempo que se merece, e incluso sabiéndolo en muchas ocasiones seguimos sin atender nuestras prioridades para darle ese tiempo y atención a aspectos más banales de nuestra vida.

Yo soy el primero que caigo continuamente en esa trampa de los “ladrones” de tiempo. El trabajo, el correo electrónico, internet, la televisión,… Nos absorben de tal forma que cuando nos damos cuenta ya no queda tiempo para dedicarlo a lo que realmente consideramos importante.

El británico Cyril Northcote Parkinson enunció en 1957 su famosa “Ley de la Trivialidad” o “Ley de Parkinson”, según la cual un trabajo o tarea se expande hasta ocupar el 100% del tiempo disponible para su realización. Yo añadiría que no solo se expande para ocupar todo el tiempo disponible para realizarlo, sino que sigue expandiéndose y si no lo evitamos, invade el tiempo que tenemos destinado a otras cosas que pueden ser más importantes que el propio trabajo.

Por eso es primordial priorizar, planificar y gestionar bien nuestro tiempo o al menos intentarlo, delimitando el que dedicamos a las tareas ineludibles y minizando el que empleamos en las más banales, de tal forma que dispongamos de más tiempo para lo realmente importante.

4. No quejarse. Olvidarse de las excusas e ir a por la solución.

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Es que…, es que….., es que….. Se acabaron las excusas, nada de “es que”, ¡si quieres algo vete a por ello!

Si queremos conseguir algo no podemos esperar a que un día nos lo encontremos “en bandeja”, y por lo general, nos solemos autoengañar poniendo excusas que terminamos por creernos y nos impiden pensar en positivo y dirigir nuestros esfuerzos hacia el éxito de nuestros objetivos.

De la misma forma, si hay algo que no nos gusta, nos parece injusto o simplemente no sale como teníamos pensado, por lo general las excusas no sirven para nada y amargarse, compadecerse o enfadarse, sólo sirve para entrar en un estado de ánimo poco beneficioso para nosotros mismos.

Desde luego que en ciertos casos antes de nada conviene desahogarse a gusto de la forma que creamos conveniente, pero acto seguido tenemos que analizar la situación y empezar a buscar soluciones.

Lo primero es el análisis; en cualquier caso lo primero que tenemos que pensar es en qué grado depende de nosotros lo que queremos hacer.

a) No depende de nosotros en absoluto: Acéptalo cuanto antes, búscale el lado bueno y ten siempre un plan B que te permita dominar la situación. (Un “ejemplo tonto”: Si habíamos decidido ir a la playa a tomar el sol  y el día amanece nublado y lluvioso, podemos enfadarnos y amargarnos, que eso no cambiará para nada el estado meteorológico. O podemos aceptarlo, tenerlo previsto dentro de las posibilidades, disponer de un plan B y disfrutar el día de otra forma.)

b) Puede depender de nosotros aunque sea en lo más mínimo: En este caso es muy importante visualizar nuestro objetivo, tenerlo claro e ir a por él sin dilaciones. Eso si, ir a por él implica disponer de una estrategia y no andar como un “pollo sin cabeza”. Y por supuesto, tener siempre un plan B con el que podamos reconducir la situación si no sale como queremos.

5. Adopta el cambio. El cambio siempre puede suponer una oportunidad. 

Por naturaleza todos tenemos cierta resistencia al cambio, una resistencia que viene generada por nuestra percepción del cambio, por el temor a lo desconocido y por la salida de nuestra zona de confort.

Sin embargo, continuamente nos enfrentamos a cambios que en algunos casos son buscados y en otros nos vienen dados, pero siempre depende de nosotros la actitud con la que los afrontemos.

El cambio supone en sí mismo una oportunidad de emprender nuevos retos, descubrir y crecer personal y profesionalmente.

¿Cómo podemos afrontar el cambio de una manera positiva?

a) Detecta e identifica las señales de cambio. A veces nuestra propia resistencia al cambio nos hace obviar señales que nos podrían ayudar a detectar la inminencia de este.

En 1998 se publicó “Quién se ha llevado mi queso” un libro que te recomiendo leer si aun no lo has hecho. En él, Spencer Johnson expone la complejidad de afrontar el cambio mediante una parábola en la que intervienen 2 ratones y 2 liliputienses.

b) Prepárate para el cambio. Si somos conscientes del él, tenemos la posibilidad de prepararnos e ir adaptandonos a lo que viene.

En la mayoría de situaciones lo que marca la diferencia es la preparación y la capacidad de afrontar el cambio con éxito.

c) Busca el lado positivo y saca provecho del cambio. Excepto las catástrofes y tragedias, todo cambio trae un lado positivo y supone una oportunidad de crecimiento.

Si en tu vida no se producen cambios, provócalos tu mismo, porque como dice Albert Espinosa: “No es triste morir, lo triste es no vivir intensamente”.

6. Tener claro el objetivo. Buscar el objetivo.

Todos nos preguntamos cuál es el sentido de todo esto, todo el mundo se ha preguntado en algún momento qué hacemos aquí, por qué existimos, qué sentido tiene la vida.

Una cita del filósofo alemán Friedrich Nietzsche dice: “Aquél que tiene un por qué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. Esta frase alude directamente la necesidad que los humanos tenemos de buscar un propósito a nuestra vida, un propósito que nos haga levantarnos todas las mañanas con entusiasmo, con ilusión y con la fuerza necesaria para superar cualquier cosa.

Hay una frase que Victor Küppers utiliza de forma habitual en sus conferencias y en sus libros y que ilustra muy bien este concepto; “La única vida que tiene sentido es una vida con sentido”.

Cuando tenemos un propósito, somos capaces de enfrentarnos a la adversidad con optimismo y buscamos todo aquello que nos ayude a cumplir nuestro cometido con pasión y entusiasmo.

Encontrar nuestro propósito vital debería ser uno de nuestros principales objetivos, aunque no es algo sencillo. Todas las experiencias por las que pasamos nos van dejando una “marca”, un aprendizaje que utilizamos para encontrar aquellas cosas que nos motivan y nos ilusionan.

Nuestro objetivo vital casi siempre está ligado a nuestra relación con las personas que nos rodean y como nosotros podemos influir en esa relación, aportando algo que nos distingue y con lo que nos identificamos plenamente.

7. Disfrutar de lo que haces. Distinto que hacer lo que te hace disfrutar.

Hay cosas que sin ningún genero de duda nos hacen disfrutar  y que siempre estamos deseando hacer, pero muchas de ellas no son las actividades más habituales en nuestra vida. Por otro lado, hay un montón de cosas que hacemos habitualmente y que pasan “sin pena ni gloria”, sin disfrutar de ellas e incluso en muchos casos las hacemos por rutina o por obligación.

¿Qué pasaría si intentases disfrutar de todo lo que haces?

Cuando reorientamos nuestra actitud y buscamos lo positivo en cada cosa que hacemos, cuando intentamos mejorar algo y poner siempre la mejor versión de nosotros mismos, conseguimos encontrar pequeños placeres en todo lo que hacemos.

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace” Leon Tolstoi.

8. Rodearse de gente positiva. Identifica a la gente tóxica y ayúdales a cambiar o sepárate de ellos.

Las relación que mantenemos con otras personas genera influencias bidireccionales que nos marcan y pueden modificar nuestra percepción y comportamiento.

Cada persona tiene un nivel distinto de influenciabilidad, pero absolutamente todos somos susceptibles adoptar pensamientos ajenos.

Por eso es muy importante cuidar el ámbito en el que nos movemos, intentando transmitir una actitud positiva hacia los demás y evitando ser influenciados por pensamientos y actitudes negativas.

Hay personas que no dominan su actitud y ante el mínimo contratiempo entran en un estado de negatividad, incrementado su propio malestar y compartiendolo con las personas que se encuentran a su alrededor como un intento desesperado de deshaogo.

Personalmente creo que podemos intentar ayudar a estas personas a tomar las riendas de su pensamiento, reorientar su actitud y poder disfrutar de una  relación sana y libre de “toxicidades”.

Sin embargo existen personas que no aceptarán la ayuda e intentarán llevarte a su terreno, para intentar hacerte comprender que la única realidad es la suya; llena de problemas, amarga y negativa. Se trata de las personas “Tóxicas”, personas que intoxican nuestra mente haciéndonos sentir mal y orientando nuestros pensamientos en una dirección que nos puede alejar de la felicidad.

Por lo general, son personas egocéntricas, inseguras (con una falsa hiperseguridad), victimistas que están continuamente quejándose pero sin hacer absolutamente nada para mejorar la situación, son infelices y ni se creen ni se alegran por la felicidad de los demás.

En estos casos lo mejor es detectar a tiempo a estas personas y alejarse para evitar esa relación tóxica.

9. Sé positivo pero realista, no hay nada peor que ser un ingenuo frustrado.

Ser positivo no quiere decir que seas un pardillo que piensa que todo es perfecto y los problemas no existen. ¡Ni mucho menos!

Para ser positivo hay que tener en cuenta que las cosas muchas veces no salen como quieres, que en la vida nos encontramos con obstaculos continuamente y que según nos vamos haciendo más mayores nos encontramos con realidades cada vez más duras, pero que tenemos la capacidad de elegir como afrontarlo y siempre podemos optar por una actitud positiva.

Lo contrario no sería ser positivo sino ingenuo, porque la realidad está ahí queramos o no, y no hay nada peor que obviarla y darte una y otra vez contra ella.

10. Practica hábitos de pensamiento positivo y reorienta continuamente tu actitud.

En gran parte somos el fruto de nuestros hábitos, porque son estos los que de forma consciente o inconsciente hemos ido incorporando a nuestra vida y nos han ido marcando y formando en la persona que somos.

La buena noticia es que siempre podemos realizar cambios o incorporaciones en nuestros hábitos que nos faciliten el camino para conseguir lo que nos propongamos.

Cada uno elige la persona que quiere ser, y por tanto los hábitos que quiere incorporar en su vida.

Para mí hay 2 hábitos muy importantes, que junto con los que he mencionado anteriormente, intento incorporar en mi rutina diaria:

  • La lectura didáctica. Existen multitud de libros, monográficos, manuales, cursos,… que nos pueden ayudar a crecer y  prepararnos para afrontar cualquier reto.
  • La planificación. Tener en cuenta los diferentes escenarios que nos podemos encontrar ante una situación determinada y plantear con antelanción distintas estrategias u opciones para cada uno de ellos.

Existen distintas teorías sobre la creación de hábitos, según las cuales para fijar un hábito se requiere la realización de éste, de forma rutinaria durante un periodo de entre 21 a 66 días. Una vez que se ha adquirido el hábito, ya no dependes de tu fuerza de voluntad para llevarlo a cabo porque lo habrás incorporado a tu vida.

La felicidad, por lo menos en parte, puede definirse como el fruto del deseo y la aptitud para sacrificar lo que queremos ahora por lo que queremos finalmente.Los siete hábitos de las personas altamente efectivas – Stephen Covey.

 

2 comentarios en “Decálogo de Pensamiento Positivo

  1. Buenas! Aquí Jaír Amores, de EfectiVida. Me ha encantado el artículo. Muchas cosas muy bien dichas y prácticas. En particular me ha gustado la parte de la gente tóxica. Creo que hay gente así, pero el pensamiento común de que hay que apartarse de ellos sin más, me parece un poco egoísta. La clave está en el equilibrio… como mencionas, lo suyo es intentar ayudarles primero. De hecho, estoy convencido que eso te hace infinitamente más feliz que ir por la vida alejándote de todo lo que te parezca tóxico. Además… ¿y si el tóxico es un hijo tuyo? ¿Y si eres tu mismo? ¿Te gustaría que los demás te evitaran sin darte una oportunidad al menos?
    Lo dicho, enhorabuena por el artículo. Seguiré curioseando por el blog, en la medida que el tiempo me lo permita.
    Saludos desde Gran Canaria!

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