La Felicidad en una Ecuación

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Si conseguimos pararnos a pensar por un momento sobre nuestra propia felicidad, seguramente estaremos un paso más cerca de ser felices, pero ¿Qué es la felicidad?.

Muchas personas piensan en la felicidad como un concepto poco definido y relacionado con un estado idílico e inalcanzable de bienestar que se persigue durante toda la vida.

Según Martin Seligman, la felicidad está directamente relacionada con la satisfacción con la vida y nada tiene que ver con un estado idílico, ya que es posible ser feliz prácticamente bajo cualquier circunstancia, incluso aunque estas sean desfavorables.

En realidad podemos distinguir dos tipos de felicidad:

    • La Felicidad Momentánea que se relaciona con el placer, la alegría y la satisfacción en un momento puntual de mayor o menor duración, pero que tiene un inicio y un fin. Normalmente esta felicidad pasajera viene provocada por una circunstancia  puntual  y buscada para conseguir tal efecto. Podemos provocar un aumento de este tipo de felicidad fácilmente realizando alguna actividad que nos guste, pero sabemos que no será duradero.
    • La Felicidad Duradera se refiere a la satisfacción con la vida y  el estado de ánimo, es un concepto bien definido y medible que los psicólogos han investigado durante mucho tiempo de una forma rigurosa y científica.

De hecho, Martin Seligman en su libro “La Autentica Felicidad” plantea una ecuación que expresa los distintos componentes que la investigación científica ha demostrado que forman las variables de la felicidad.

F = R + C + V

En la que F es el nivel de felicidad duradera, R su rango fijo, C las circunstancias de la vida y V los factores que dependen del control de la voluntad.

Rango Fijo: Según múltiples estudios científicos, entre los cuales se encuentran algunos hechos con gemelos separados al nacer, se plantea que al menos un 50% de las características que definen la capacidad de ser feliz de una persona, vienen determinadas por un rango fijo de componente genético.

Este rango que va ligado a la herencia genética, nos predispone a una mayor o menor facilidad de ser felices desde el mismo momento del nacimiento, siendo las otras dos variables (circunstancias y  Control de la Voluntad)  las que pueden hacer variar el nivel de felicidad hacia el máximo, el mínimo o incluso fuera del rango.

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En esta gráfica podemos apreciar un ejemplo ilustrativo de como la predisposición genética nos atribuye unas características personales que nos sitúan dentro de un rango de felicidad a lo largo de nuestra vida y aunque las circunstancias influyan negativa o positivamente, la tendencia siempre es volver a dicho rango.

El rango fijo nos lleva hacia un nivel de felicidad habitual a lo largo de nuestra vida, de tal forma que cuando las circunstancias son propicias y tenemos la suerte de vivir un acontecimiento positivo (nos toca la lotería, mejoramos de trabajo, etc,…) el pico del nivel de felicidad no dura indefinidamente, sino que nos adaptamos a esa nueva circunstancia y tarde o temprano volvemos a nuestro rango con nuestro nivel de felicidad habitual. 

Por otro lado, la buena noticia es que ocurre lo mismo con los acontecimientos negativos, de tal forma que por lo general (excepto con ciertos sucesos de extrema gravedad), nos adaptamos y el rango fijo nos termina llevando de nuevo a nuestro nivel habitual de felicidad.

Entre otros, dos de los genes que parecen estar implicados en el componente hereditario del rango fijo, son el D4 del receptor de Dopamina y el 5-HTTLPR (SLC6A4) que codifica un proteína transportadora de Serotonina de la membrana celular.

Circunstancias de la vida: Los expertos sugieren basándose en los datos recopilados durante años de investigación, que las circunstancias vitales no determinan más del 10% de la variabilidad de nuestra felicidad. 

En parte, esto se debe a un proceso de adaptación llamado “rueda de molino hedonista”, por el que prácticamente cualquier variación circunstancial puede producir un cambio inmediato en nuestro nivel de felicidad, pero finalmente nos adaptamos a él, lo damos por supuesto y regresamos a los niveles de felicidad marcados por nuestro rango fijo.

Además, también se ha demostrado que no todas las circunstancias influyen  por igual sobre la felicidad duradera e incluso aquellas que parecen más obvias como la riqueza, la  juventud, la salud objetiva, no guardan una gran relación con el nivel de felicidad.

Sin embargo las circunstancias que ejercen una mayor influencia sobre nuestra felicidad son:

    • La economía del entorno social y político en el que vivamos por encima de la economía particular. Influye sobre todo la importancia que cada uno le da al dinero, más que el dinero en si.
    • El matrimonio. Se ha comprobado que las personas casadas son generalmente más felices, aunque no se ha podido demostrar su relación causal.
    • El ratio entre acontecimientos y emociones positivas y negativas se ha demostrado que puede tener un efecto moderado sobre el nivel de felicidad duradera.
    • La vida social. Una de las circunstancias que mayor influencia ejerce sobre la felicidad es el hecho de tener una vida social rica y satisfactoria.
    • La religión. La religión infunde esperanza y otorga sentido a la vida, además genera un entramado social, por lo que ejerce un moderado efecto sobre la felicidad.

Realmente los cambios circunstanciales no se producen de forma voluntaria en muchos casos y en otros son realmente difíciles de producir.

Además, incluso aunque consiguiésemos cambiar nuestras circunstancias, el efecto sobre nuestra felicidad no sería  muy importante, ya que estás suponen entorno al 10% de la variabilidad.

Control de la Voluntad: Se estima que nuestros actos deliberados, nuestras decisiones, pueden influir en nuestro nivel de felicidad con una variabilidad de alrededor del 40%.

Por tanto, si tomamos las riendas de nuestro pensamiento y actuamos en consecuencia, tenemos en nuestra mano una gran capacidad de influencia sobre nuestra propia felicidad.

Algunas de las acciones voluntarias que pueden convertirse en hábitos que incrementan el nivel de felicidad son:

    • La gratitud: Expresar gratitud nos facilita disfrutar más de las pequeñas cosas, reforzar la autoestima y afrontar mejor las circunstancias negativas.
    • Cultivar el optimismo: Visualizar el futuro en positivo e intentar conseguirlo te acerca a que ese futuro se convierta en realidad.
    • Evitar pensar demasiado: No dar demasiadas vueltas a las cosas. Sobre todo a las que no dependen de ti.
    • Practicar la amabilidad: El profesor Lyubomirsky ha demostrado con sus estudios que ser generosos y atentos con los demás incrementa la satisfacción y la felicidad personal.
    • Cuidar las relaciones sociales: Mantener una vida social rica y activa es una de las actividades deliberadas que más influyen sobre nuestro nivel de felicidad.
    • Desarrollar estrategias de afrontamiento: Prepararnos para el momento en que tengamos un acontecimiento negativo nos facilita pasar por ese momento sin sufrir grandes variaciones en nuestra felicidad.
    • Perdonar: El hecho de perdonar y no guardar rencor, minimiza la emociones negativas y aumenta la autoestima.
    • Fluir: Cuando relacionamos nuestras habilidades con nuestros retos, nuestra concentración  llega a niveles máximos, el tiempo parece que pasa más deprisa y nos invade una gran satisfacción.
    • Disfrutar de lo bueno de la vida: Buscar momentos placenteros y disfrutar de ellos incrementa la felicidad.
    • Comprometerse con los objetivos personales: Tener objetivos y comprometerse con ellos de tal forma que se conviertan en una pasión.
    • Practicar la religión y la espiritualidad: La religión y la espiritualidad, da sentido y equilibrio a la vida, pudiendo influir en nuestro nivel de satisfacción y de felicidad.
    • Cuidar el cuerpo: La actividad física y el cuidado del cuerpo aumenta nuestro bienestar físico repercutiendo de forma positiva sobre la percepción subjetiva de nuestra salud.

Realmente son muchas las cosas que podemos hacer de forma consciente para incrementar nuestro nivel de felicidad duradera, aunque pueden requerir un esfuerzo considerable y una gran determinación.

3 comentarios en “La Felicidad en una Ecuación

  1. Buenas! Por aquí Jaír, de EfectiVida. Qué buen artículo! Seguro que has dedicado mucho tiempo a prepararlo. Mucha gente habla sobre la felicidad, pero has aportado datos e ideas muy interesantes. Muchas gracias. Hay quien dice que si buscas la felicidad no la encontrarás, porque la felicidad está en ti mismo. Tiene parte de razón, pero como tu comentas, hay cosas que ayudan a ser (o a sentirse) feliz. Saludos desde Las Palmas!

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    • Gran visión yo la resumiria un poco.
      Esto es como “muchos pocos hacen un mucho”.
      Pues eso muchos momentos de felicidad puntual hacen tu vida feliz y plena. Si mantienes una actitud positiva en todo y digo en todo porque todo tiene su lado bueno.
      La ayuda al del al lado o al que lo necesita también ayuda y mucho a ser feliz.

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